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Casi al final de la campaña (30 de Mayo de 1958), Arlindo
Vicente, candidato del Partido Comunista Portugués, renuncia a
favor de la candidatura de Humberto Delgado. A pesar de haber
tenido lugar en Almada, el acuerdo se conoció como Pacto de
Cacilhas.
Considerado por algunos seguidores de ambos lados, como una
decisión de las cúpulas, originó cierto descontento. Sin embargo,
la necesidad y la perspectiva de victoria de la candidatura de
Delgado acallaron esas voces, a pesar de la dificultad práctica de
resolver la mutua colaboración, a efectos de logística electoral
(distribución de papeletas de voto, propaganda, etc)
En aquél momento, el Régimen aprovechó ese pacto para renovar
los ataques a Humberto Delgado definiéndolo como el candidato de
los comunistas.
La unificación de las fuerzas de oposición contra Salazar,
conseguida por primera vez en 32 años de dictadura, tuvo un
significado político de gran alcance histórico.
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